¿Porque poner limites resulta muy dificil?
- 14 abr
- 3 min de lectura
A mí me pasaba esto:
Estaba cansada y una amiga me decía: “ven” y yo iba
O salía del trabajo agotada y mi jefe me decía: “esto es para ti, tú lo resuelves”
Y yo decía que sí.
En ese momento no lo dudaba.
Sentía que así era:
La mejor amiga
La persona en la que se puede confiar
Y sí…
me daba algo.
Aprobación.
Reconocimiento.
Pero me costaba.
Mi tiempo.
Mi descanso.
Mi casa.
Y eso…no lo veía porque en ese momento algo decidía por mí.
Y yo solo respondía.
Ese momento
Ese segundo antes de decir que sí cuando estaba cansada
y aún así seguía
Cuando algo se movía pero no lo escuchaba ahí estaba todo.
Y no lo veía.
Lo que empieza a pasar
Dices que sí.
Sigues.
Te quedas.
Y después… lo ves claro.
Pero ya pasó.
Sabías que no querías.
Sabías que tenías que parar.
Y no lo hiciste.
Y eso se queda.
Empiezas a cansarte más.
A cargarte más.
Te cuesta decidir.
Te cuesta parar.
Y poco a poco…empiezas a desconfiar de ti.
Porque sabes lo que necesitas
pero no lo sostienes.
Lo que pasa en tu cuerpo
No descansas igual.
Tu cuerpo sigue activo.
En tensión.
Como si siempre hubiera algo más que tienes que hacer o resolver.
Y eso se acumula.
Te saturas más rápido.
Te cuesta más bajar.
Por qué cuesta tanto poner límites
No es solo decir “no”.
Es sostener lo que pasa después.
La incomodidad.
La reacción del otro.
El silencio.
Y sí…a veces eso te hace ver más directa.
Menos disponible.
Menos “fácil”.
Pero lo que evitas afuera, lo estás cargando adentro.
El punto que casi no se ve
Ese segundo donde podrías:
Decir otra cosa
Parar
Esperar
Pero no aparece.
No es solo dejar de pensar.
Es darte cuenta cuándo te enganchaste…para que eso no decida por ti.
Porque cuando no lo ves ahí, terminas cediendo.
A otros.
O a ti.
Y poco a poco…te vas dejando.
Un experimento simple
La próxima vez que te pase, mira esto:
No lo que dices
Ni lo que haces después
Mira justo antes ese segundo donde dudas o donde sabes que deberías parar y no paras
Ahí está.
Por qué esto importa
No es solo ese momento.
Es lo que se va repitiendo.
Dudas más.
Te exiges más.
Te cansas más.
Y cada vez cuesta más.
Entrenar ese momento mientras está pasando
es lo que trabajamos en La Brújula.
En cómo respondes, en cómo decides, en cómo te tratas
No después.
Ahí.
Si esto se parece a lo que te pasa, puede ser un buen lugar para empezar.
En La Brújula trabajamos así, no para entender la luna, sino para usar ese ritmo en algo más concreto:
tomar mejores decisiones en momentos reales.
Dos encuentros al mes uno para definir dirección.
Otro para ajustar lo que pasó.
Y entre medio… tu vida.
No necesitas seguir la luna perfecta. Necesitas no perderte dentro del mes.
Si quieres hacerlo con guía, Tu Brújula es un recorrido donde trabajas, mes a mes, una forma concreta en la que sueles reaccionar, decidir o exigirte.
No es contenido al azar. Cada mes tiene un enfoque claro, basado en la astrología y aplicado a situaciones reales de tu día a día.
Empiezas a verlo mientras está pasando…y desde ahí, ajustar a tiempo.
Ves que esto puede ser útil para cambiar la forma como reaccionas en tu día a día, este puede ser un buen lugar para empezar.
_edited.png)
.png)
.png)


Comentarios